Iron Fist: El golpe fulminante a una racha ganadora

Nada mejor que una buena racha. Rafael Nadal gana 81 partidos seguidos, el Undertaker triunfa en Wrestlemania durante 21 ediciones, Lance Armstrong domina el Tour de Francia siete años consecutivos (aunque más dopado que Julian Casablancas en Stereopicnic) y Marvel la rompe con sus series de Netflix, replanteando el estándar para un programa televisivo de superhéroes haciendo que Smallville parezca El boletín del consumidor.

Pero nada dura para siempre y todas las rachas, sin importar cuan impresionantes, llegan a su fin. Eventualmente Nadal se topa con Federer, El Undertaker con Brock Lesnar, Lance Armstrong con la comisión antidopaje y Marvel con una serie de mierda como Iron Fist. Duele cuando una racha se acaba y más aún cuando eres fan del derrotado. En este caso a mi me hiere por partida doble pues no solo soy fanático de Marvel sino que también formo parte de esa casi inexistente minoría de personas que ubican a Iron Fist en algún lugar del podio de sus personajes favoritos. Así que antes de que me absorba el sentimentalismo y la rabia, examinemos rápidamente los (pocos) aciertos y (muchísimos) descalabros de Iron Fist.

                                                                                                                          “Todo el que haya hecho trampa para ganar 7 tours de Francia que alce la mano.

Atención: Voy a echar spoilers. Pero ¿qué importa? La serie es una porquería.

 

Áspero:

                                                                                                                             ¿Pa qué artes marciales cuando te tumba con esa mirada?

Colleen Wing:

Es jodido sacarle cosas realmente positivas a Iron Fist, pero me parece que de lo poco rescatable está la interpretación de Jessica Henwick como Coleen Wing, que terminó siendo el centro de muchas de las piezas publicitarias del programa luego de que una manada de hipsters ofendidos se alebrestaran por aquello de que se le otorgase el protagónico a un chico blanco (Finn Jones) y no a un asiático. La habilidad de artes marciales de Henwick tal vez no haya sido el punto más fuerte de su actuación pero por lo menos está a la par de Finn Jones (quien sí es un desastre cuando se supone debe ser el mejor guerrero de todos los tiempos); además, le otorgó al papel picardía y sensualidad, algo refrescante en una serie repleta de personajes de cartón sin motivaciones claras. Cuando las demás actuaciones oscilan entre buenas y terribles de escena a escena, Henwick es (por lo menos) consistente y eso aquí es un logro. Y ojo, no estoy diciendo esto porque me parezca que es una mamacita absurda…o bueno, no solo por eso.

El video “vintage” de Iron Fist:

Hay un episodio (el 8 o 9 por ahí, ya a esas alturas había dejado de diferenciarlos porque se habían convertido en una plasta homogénea y mediocre) en el que el personaje de Bakuto le enseña a Danny un video secreto del gobierno Chino en donde se puede apreciar al Iron Fist de los años 40 atendiendo a un grupo de soldados en un bosque. Este video, granuloso y antiguo, captura la esencia de lo que debería haberse visto mucho más en la serie: Iron Fist usando sus poderes para levantar a una cantidad de enemigos en una coreografía que resalte sus poderes y habilidades de artes marciales.

*Extra puntos nerd si sabes que aquel Iron Fist se llama Orson Randall.

 

Paila:

¿Qué pasó con K´un L´un?:

Algo que diferenciaba a Iron Fist de los otros programas de Marvel en Netflix era su carácter más “fantasioso”. Obvio, todos los superhéroes son fantasía, pero el caso de Iron Fist es aún más complicado de dramatizar porque sus poderes no son el resultado de un experimento científico en prisión ni de un baño de desechos tóxicos, sino que se le otorgaron al manosear el corazón de un dragón luego de haber ganado un torneo de artes marciales en una mística tierra interdimensional. Complejo, sí, pero lograble. Particularmente cuando hay series como Game of Thrones que nos venden el concepto de zombis de hielo y claro…dragones. No teníamos que haber visto la gran escena de CGI que rompe con el presupuesto pero personalmente hubiese preferido más flashbacks de Danny creciendo en K´un L´un, sobreponiéndose a la xenofobia de sus residentes y ganándose a pulso el título de defensor de su mágica tierra adoptiva por sobre las repetitivas e insulsas escenas de reuniones y juntas directivas de la corporación Rand.

La controversia:

Esto no es culpa de Netflix pero vale la pena mencionarlo. No entiendo cual era el pedo de los que clamaban por que el personaje de Danny Rand fuese reemplazado por un asiático cuando en la historia original es un blanco. Sí, en esa época fue creado así por un caso de racismo, no muy ajeno a la misma razón por la cual David Carradine era el protagonista de la serie Kung-Fu y no Bruce Lee (quien además la creó), pero racismos pasados aparte, el ser un chico blanco en una ciudad en la cual predominan las influencias asiáticas es parte integral del personaje de Danny. Mucho del bullying que le hacían en K´un L´un (lo golpeaban e incluso le apodaban “copo de nieve”) atizó su determinación para convertirse en el Iron Fist y me parece que ignorar ese aspecto es no tener claro el personaje. Además ¿no es más racista aún el pretender que únicamente los asiáticos sepan de artes marciales?

¿Es que estos manes no han oído hablar de Chuck Norris o qué?

Las escenas de artes marciales:

 “…Y a este movimiento lo llamo “la boleta.

Podría seguir dándole palo a la serie todo el día pero en aras de pasar la página y retomar mi vida voy a exponer lo que, para mí, fue la falta más grave:

¿CÓMO ES QUE UNA SERIE SOBRE EL MEJOR PELEADOR DEL MUNDO TIENE ESCENAS DE PELEA TAN CULAS?

Es una ofensa CRIMINAL que en la era de películas como Ong-Bak, The Raid, Warrior, Man of Tai Chi, Ip Man, Matrix y tantas otras, presentes este tipo de coreografías. Y no me vengan con que Netflix no tiene la sapiencia o el presupuesto para llevarlas a cabo porque les recuerdo que Daredevil, una serie DE NETFLIX tiene escenas de acción EXCELENTES que están muy por encima de las que se ven aquí. Lo peor es que ellos parecían estar conscientes de la enorme deficiencia de sus escenas de acción, cosa que les importó un trasero porque ya Finn Jones ha declarado que le enseñaban las coreografías quince minutos antes de rodar.

QUINCE MINUTOS. ¿Me están diciendo que creyeron que ese era tiempo suficiente para hacer que un actor sin un minuto de experiencia en artes marciales pareciera “el arma viviente”? ¡Eso no es tiempo suficiente ni para hacer mazamorra!

ESTA es la prueba reina de que el equipo no entendió bien la propiedad que le soltaron. Es el insulto más descarado. Digo, ¿una serie de Iron Fist con escenas de artes marciales chimbas? ¿Qué sigue? ¿Una película de James Bond donde no se clave a nadie? ¿Un Rápido y Furioso donde solo anden a pie? ¿Una de Rocky en donde lo resuelven por las buenas? ¡¿Una porno con picos infantiles?!

Definitivamente al único que Iron Fist descalabró fue a Netflix.

 

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