4 Cosas que he aprendido de Twitter

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(Sí, este es mi avatar de Twitter)

Hace ya un par de meses que vengo trabajando en compañía de un gran equipo de personas en Mensaje Directo, una especie de “noticiero de Twitter” que surgió de mi afán por entender esta red social a la cual aún ahora, años después de abrirla, aún no le cojo el tiro.

Sin embargo y especialmente a raíz de Mensaje Directo, le he empezado a poner más atención a ese misterioso reino de los 140 caracteres y tengo que admitir que he sacado una que otra conclusión (muy personal y subjetiva, naturalmente), sobre el maravilloso mundo de Twitter. Entonces, sin más preámbulos, estas son 4 cosas que he aprendido sobre Twitter.

1. Twitter es el lugar perfecto para la gente solitaria y triste.

No estoy diciendo que todos los tuiteros sean antisociales melancólicos (aunque muchos lo sean), solo que Twitter, a diferencia de otras redes sociales que he experimentado, es más propicio para este tipo de personalidades. No solo por las cosas que leo (el auto-bullying que se hace la gente le daría pena ajena al mismo Rodney Dangerfield) sino porque desde que estoy solitario y triste le he estado pegando más a Twitter. ¿Por qué tiene este efecto? Pues la compañía que ofrece, por supuesto. Hay algo especial en el saber que hay millones de personas que están igual de desparchadas que tú a las 3:45 am de un martes y que estás a un mensaje de distancia de ellas. Intenta esa vaina en Instagram, terminas puteado de los celos porque esa persona tiene fotos de unas vacaciones espectaculares en Grecia mientras que tu experiencia más “griega” se dio cuando colapsó tu economía y te quedaste sin un peso pal fincho.

2. Twitter es un lugar para gente que se enamora por los oídos, no por lo físico.

Así es, y no hay mayor prueba de esto que la farsa que conlleva tener un avatar bacano. Tener un avatar que llame la atención es la actividad más fraudulenta que he visto en mi vida…y eso que soy de Cali.
Tiene sentido, ¿a quién no le gusta comunicarse con peluches, dibujos animados, o culos parlantes? Cuando abrí cuenta en Twitter me aconsejaron que mi avatar NO PODÍA ser mi cara, así que escogí una caricatura que (me pareció) reflejaba el estado de lo que sentía y escribía y me fui con esa. Nada especial, ¿pero mejor que haber puesto mi carota? Definitivamente.
Porque en Twitter lo que cuenta SÍ es la personalidad, porque además el 95% de toda la gente pintosa que está en Twitter son cuentas falsas de gente no tan pinta que quiere embaucar a los demás. Y si no lo hacen por ahí lo hacen con una foto “real” de avatar que se tomaron de contrapicado, sumiendo la panza y hace 5 años. Entonces pilas, que ponerse a levantar vía twitter es para gente que EN REALIDAD ponga el contenido antes que la presentación, porque si sos de aquellos picados a maduros que demeritan la belleza exterior, espérate a que salgas con esa persona que te tiene loca con el avatar en vida real. Solo digamos que a veces las cosas entran por los ojos por una buena razón.
A mi me parece refrescante que en un mundo cada vez más superficial, exista un lugar en donde la gente se está enamorando a punta de frases; además, para tragarse por lo físico está Instagram, Facebook, Snapchat y básicamente TODAS las otras redes sociales. Pero no todo en Twitter es color de rosa, lo que me lleva a mi siguiente punto…

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3. Hay una cosa que se llama un poetuitero, y es un asco:

Si Ricardo Arjona y Taylor Swift tuvieran un hijo y ese niño se la pasara leyendo Paulo Coelho durante toda su vida, ese engendro no escribiría tanta basura cuasi filosofo-romántica como los disque “poetas” que se ven en Twitter. A veces quedo tan vulnerado por la sarta de cursilerías que me aparecen en mi Timeline que tengo que sentarme a escuchar horas de canciones de RBD solo para sentirme un poco más rudo. Lo mamón de esto es que los poetas de esta red social son un mar de dolor de dos centímetros de profundidad. Hablan de que están pasando por una catástrofe terrible y resulta que fue que se les acabó la nutella, o alguna mierda así.
O sea, entiendo que si solo tenés 140 caracteres para comunicar algo y sentís la presión de otra gente leyéndote, eso crea un afán de que cada cosa que digas tenga que ser una chimba, ¡pero entendamos que esto es imposible! Ni siquiera James Bond habla la verga toooodo el tiempo, ¿no me creen? Acuérdense de ese hueso de película en donde se comía a Halle Berry y verán que sonó como un petardo durante más de 90 minutos. ¿Creen que Borges no decía pendejadas? ¡Claro que decía pendejadas! No tantas como vos o yo, pero seguramente tenía que echarse dos al año, o algo. Así que suave con la “poesía”, Benedetti. Postear que tenes hambre o que te dejó el bus también se vale.

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4. Hay una cosa que se llama un troll y también es un asco:

Y como olvidar al troll. El troll es el que se la pasa escupiendo bilis virtual porque no le gusta absolutamente nada de lo que hacen los demás. Es el fracasado que tiene que cagarse en los demás porque “¿qué se cree este hijo de puta yéndole medianamente bien haciendo algo que le gusta?” El troll tiene que validar su existencia de esta manera porque de lo contrario (si a los demás no les va bien por chepa, como él dice), eso significaría ellos son superiores y que él es un pobre pendejo que está más pendiente de lo que hacen los otros que de lo que podía estar haciendo él mismo. Mejor dicho, es el cobarde cara de verga que goza posteando cosas pasadísimas desde la seguridad que le brinda el anonimato de su Twitter hasta que alguien lo expone y tienen que llamar al ESMAD para evitar que una turba iracunda lo mate a golpes. Recuerden, si tienen un troll, no lo alimenten; son como un gato enfermo: si le pones cuidado va a seguir regresando para restregarte su putrefacción encima. Ah, y su criterio para odiar a alguien es el siguiente:

-Hizo algo y le fue bien: Lo odio con pasión.
-Hizo algo pero le fue mal: Lo odio por tener los cojones de intentarlo.

Así que ahí tienen. Cuatro guijarros de “sabiduría” sobre una red social que aún no entiendo, y que creo que jamás entenderé. Podría explayarme en más cosas pero ya tanto Twitter me acostumbró a escribir poco, ustedes me entienden, #QuePereza, #TerminéEstaJoda, #EsTardeYEstoyMamado.
@Kikosoto

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Linux VPS dice:

    Y lo que he aprendido de esas crisis anteriores es que, cuando hay evidencia de fallecimientos pero hay incertidumbre sobre las causas o efecto total el accidente, los plazos de la comunicacion de crisis se miden en minutos. La fase critica de contribucion corporativa en la comunicacion de crisis se suele cerrar en las dos primeras horas desde que el asunto llega a Twitter.

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