Querido Claro.

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Hola Claro, ¿cómo estás? Espero que bien.

Me conoces. No soy un tipo de relaciones muy largas y sabes que he tenido problemas con aquello del compromiso. Sin embargo, contigo he pasado más de diez años y creo que sabes que durante ese tiempo he puesto todo de mi parte para que las cosas entre nosotros funcionen. Pero a veces las cosas sencillamente no se dan y aunque me tomó bastante tiempo llegar a esta decisión, mi determinación en este momento es absoluta.

Terminamos.

No voy a decir eso de “no eres tú, soy yo” porque sería mentirte. Sí eres tú…esto es ciento por ciento tú.

Durante años aguanté tu internet deficiente, tu telefonía de mierda, tus absurdas clausulas de permanencia y tus precios altos porque creía que, por más que me hicieras daño, me querías. “Debe ser algún error en sus antenas parabólicas, por eso no me entra la llamada”, decía; “Claro no quiere que se me caiga el internet cada hora, es culpa de las paredes de mi casa, que seguro están hechas con plomo reforzado de la segunda guerra mundial”. Te fabricaba todas esas excusas porque pensaba que por más de los abusos, cambiarías. Pero hoy me doy cuenta de que aquel anhelado cambio es como un técnico de los que tú mandas cuando hay un problema con el servicio, pues nunca llegará.

Recuerdo cuando te cambiaste el nombre de Telmex a Claro y le hiciste la eutanasia a nuestro perrito que decía “Telmex…¡Wow!”. El cambio fue drástico y muchas cosas comenzaron a fallar en aquellos momentos, pero justo ahí, cuando por primera vez se me coló la idea de abandonarte, te pusieron el DVR y la compra de un televisor nuevo coincidió con tu ofrecimiento de varios canales de películas en full HD. ¿Cómo no darte otra oportunidad cuando me tentabas con tus DIEZ Movie Cities…con tus HBOs?

Por un tiempo nos volvimos inseparables. Me brindaste fútbol en alta definición, el poder grabar toda la temporada de Juego de Tronos, ¡y qué decir de cuando te pusieron Comedy Central! ¡Que tiempos aquellos! Me tratabas bien, finalmente como a un ser humano. De hecho, por más que de vez en cuando me tirabas una película chimba, siempre tenías algún canal en donde estuvieran pasando Rocky 6, y te agradezco por eso. Sí; fuimos felices por un tiempo.

Pero luego volviste a tus andanzas.

Los precios subieron y yo ya no tenía la comodidad económica de crecer contigo, así que decidí prescindir de tu telefonía y retirar todos esos canales “Premium” que nos hacían tan felices…todo en pro de no terminarte por completo.

Pero como siempre, cuando por fin tengo las fuerzas para dejarte, tú me sales con que me necesitas.

“Baby, ¡no te vayas! ¡Puedo cambiar!” me dijiste, y me saliste con un descuento tan obsceno sobre los mismos servicios que tenía, que ni me atrevo a mencionarlo por miedo a que los otros que tienes (porqué sé que tienes otros) vayan a caer en lo mismo. Sabía que era demasiado bueno para ser real y como te he escuchado hacer esas falsas promesas antes, esta vez me quedé con los números de records de las conversaciones en las cuales tus despistados asesores comerciales me lo ofrecían…solo por si acaso.

Pasaron unos días y aparecieron los técnicos con ganas de quitarme mi DVR. Cuando les expliqué que tú me habías dicho que iba a pagar la mitad por los MISMOS SERVICIOS, parecían entender y se iban. “Error de comunicación interno”, lo llamaban, asegurándome que todo iba a estar bien. Pero luego comenzaron las incesantes llamadas de aquellos torombolos que me cuadraban una visita técnica porque el súper descuento prometido requería un “cambio de tecnología” solo para luego retractarse y decirme que no era necesario (dime, ¿de dónde sacas a estos petardos que pareciera no saber absolutamente nada de lo que están vendiendo? La única explicación que encuentro para que sean tan desubicados es que les pagues con pegante boxer). Comencé a preocuparme.

No sé por qué me sorprendí al mes cuando vi que la cuenta no había cambiado en absoluto. Debí habérmelo esperado. Me la hiciste otra vez, felicitaciones. Pero esta será la última vez que me engañas.

Claro, ¿qué puedo decir de ti que no se haya dicho ya de una comunidad de gitanos? Sos tramposo, perezoso, falso y estás plagado de ratas. Es raro porque uno nunca sabe si eres así a causa de una terrible incompetencia o si eres una entidad puramente malévola como la FIFA, los Nazis o los abejorros de La Abejita Maya.

Preferiría sentarme al lado de un bebé con dolor de oído en un avión, hacerme una candonga en el pipí u oír a Carlos Antonio Vélez cagarse en el fútbol toda una tarde antes que lidiar con tus pendejadas. La gota ha derramado el vaso y ahora tienes un marranito menos del que aprovecharte, maldita corporación del demonio.

Para cuando leas esto, ya habré finalizado las largas vueltas burocráticas que nos separarán legalmente y por fin estaré libre de ti. Confieso que va a ser muy difícil para mi volver a confiar en mi cable operador (tal vez nunca lo haga), pero espero encontrar la felicidad con alguien que me sepa valorar como el cliente que soy, y no me trate como a una puta barata.

Ah, y antes de que te enteres por boca de otros: sí, es cierto, he estado hablando con Direct Tv. No es nada serio aún pero me impresiona su cobertura de la liga española, área en la cual tú nunca pudiste satisfacerme.

Nos veremos en el infierno.

@Kikosoto

PD. Te metí cachos con Netflix, hijo de puta.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Jonathan dice:

    JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAAJJAJAJAJAJAJA la rompes hermano jajajajaja

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