Microcuentos de horror para millennials.

Aprovechando que estamos en el mes de Halloween (mi celebración favorita), les traigo estos microcuentos de horror para millennials.

“Selfie”

Son las 3:15am y sigo dando vueltas en la cama. De puro desparche decido tomarme una selfie con el #Insomnio.

El celular detecta otro rostro al lado mío, en la oscuridad.

“Inbox”

Me llegó un mensaje a Facebook de parte de mi ex novio, ese que aún me movía el piso.

-“Hola, te extraño. ¿Quieres que nos veamos?” decía.

Me estremecí no solo porque él aún me mueve el piso sino también porque murió hace un año.

“Mocha Frapuccino”

Después de hacerle ojitos al barista de Starbucks un buen rato noté que se demoró un poco cuando fue a escribir mi nombre en el vaso de café y asumí que me ponía algún mensaje coqueto. Cuando vi el envase decía: “¡no mires atrás! ¡Ese tipo te viene siguiendo!”

#BendecidaYAfortunada

Subí una foto mostrando escote y solo obtuve 30 likes y diez comentarios de potenciales violadores que no conozco . He bajado de nivel L.

“¿Por qué se mataron los chicos?”

…Y cuando llegaron al lugar descubrieron con horror que no había WiFi.

“Pokemon Don´t Go”

Muchos dijeron que estaba loco, al arriesgarme yendo a ese barrio peligroso en una noche tan oscura. Sin embargo, no bien había llegado al callejón cuando mi celular comenzó a vibrar. Desesperado lo saqué de mi bolsillo mientras escuchaba unas extrañas voces que se aproximaban en la oscuridad. “Todo valdrá la pena” me dije.

Abrí la aplicación y horrorizado me di cuenta de mi error fatal: era un hijueputa Zubat de mierda.

“Tres palabras”

Tragué la poca saliva que mi sedienta boca podía producir en ese momento y mi voz escapó de mi garganta como el último suspiro de un moribundo:

-Una Coca-Cola bien fría, por favor.

A lo que el tendero, con voz de ultratumba, pronunció las tres palabras más espeluznantes del idioma español:

-Solo productos Postobón.

“Catfished”

Con solo una mirada a mi cita de Tinder ya me imaginaba los titulares en la prensa de mañana: “Monstruo del pantano engaña a nueva víctima”.

“Tu peor pesadilla”

Mientras el agua turbia continuaba subiendo, ya empezando a rebosar la taza, solo tres cosas cruzaban por mi mente:

“Maldito inodoro”

“¿Por qué diablos tenía que almorzar bandeja paisa?”

Y

“Preciso hoy, cuando estoy en casa de mis suegros por primera vez.”

“Has actualizado tu estado a: Soy un maricón y tengo diarrea.”

Salí del café internet rápidamente, después de todo ya iba tarde a mi cita. Me cercioré de que tuviera todo: billetera check. Celular, check. Audífonos, check. Únicamente cuando estaba en el taxi, a kilómetros de distancia, fue que caí en cuenta de algo que me heló la sangre: Dejé mi Facebook abierto.

“4:00pm por Caracol Televisión”

A continuación: maratón de Suso el Paspi.

“Walk of shame”

Día tres: La chica que conocí en Tinder aún no se va de mi casa…

“YouJizz”

No sé quién estaba más asustado, si el ladrón o yo. En cualquier caso, jamás volveré a ver porno con la puerta de mi cuarto abierta.

“Borrar historial”

Desesperado corrí hacia la sala en dirección a los gritos. Todos mis familiares se encontraban petrificados alrededor. Entonces lo supe: había dejado el porno abierto en mi laptop.

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