Rescatemos el Reggaetón

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Ahora resulta que la emisora Los 40 Principales va a dejar de poner reggaetón y ya muchos auguran esto como el principio del fin para el afamado “género urbano”.
No siendo un fanático de ese tipo de música, esperarían que recibiera la noticia con felicidad o cuando mínimo con fría indiferencia, pero esto no podría estar más alejado de la verdad.

Estoy horrorizado.
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Es evidente que todos aquellos que despotrican contra este tipo de música no se dan cuenta de la importancia del reggaetón en nuestra vida diaria, así que lamentablemente recae en mí la responsabilidad de convencerlos de que bajo ninguna circunstancia dejemos que se nos lleven el reggaetón.

Yo sé, defender el reggaetón en un ámbito musical es como tratar de recomendar a Garavito de niñero, pero hay que tener en cuenta que el reggaetón es mucho más que un bajo monótono y autotune.

dibujo-reggaetonLas letras de reggaetón están llenas de valiosas enseñanzas. “Está medio gordita pero chupa chévere” transmite el poderoso mensaje de no ser superficial, mientras que “yo te lo dije: no me iba a enamorar” no es otra cosa más que una forma contemporánea del viejo refrán “soldado avisado no muere en guerra”. Cierto, hay que traducir e interpretar un poco, pero vamos, ¿qué artista no se vale del subtexto y la analogía para expresar sus ideas?

Está bien, no será la música más cuidada de todas pero por lo menos habría que mantenerla por el bien de la diversidad. ¿O qué? ¿Entonces todo va a ser vallenato chucu chucu y bandas re culas de rock en español que inexorablemente suenan como Juanes circa 2005? ¡Háganme el hijueputa favor!

Además, el reggaetón genera empleo. Si se acaba el reggaetón vamos a tener una generación de niños que en lugar de progresar a través de la “música”, terminarán haciendo cosas horribles como vendiendo drogas o incursionando en la política. Solo piensen en todos los trabajos que habría que reponer si esta gente no estuviera en el escenario, ¿no prefieren tener a Pitbull en su pantalla de televisión en lugar de preparándoles un sándwich en el Subway de su cuadra? Eso pensé.

Y eso solo con respecto a los interpretes, porque ni hablar de los efectos colaterales que una sequía de reggaetón podría acarrear. Las barberías “ghetto”, joyerías baratas y distribuidoras de Nuvo seguramente entrarían en quiebra; y ¿quién le va decir a Juanito que este mes no hay pa la insulina porque su mamá no pudo aparecer meneando el culo en un video de Nicky Jam? Claro, es que a las bailarinas de video de reggaetón siempre se las hunden, pero a nadie parece importarle.

tumblr_mm7tv5ltP11s7gf5bo8_250Lo cual me lleva al punto más personal: si no hay reggaetón ¿cómo vamos a hacer los hombres tímidos para restregarle los genitales a una nena en un contexto “no tan hostil”? ¿Nos van a dejar únicamente con la opción del crayoneo en Transmilenio? Personalmente, admito que le debo muchos levantes a la imbatible dupla de “reggaetón + alcohol”, pues en mi época bastaba con ver cómo reaccionaba una chica cuando sonaba “No quiere novio, quiere bacilar na más” para saber si había que entrarle o no. Pero ahora ¿cómo harán nuestros hijos? ¿Tendrán que aprender a acercársele al sexo opuesto con frases ingeniosas y carisma? ¡Ni que fueran James Bond!

Seamos honestos, bien sea “Atrévete”, “Travesuras” o la hijuemadre canción del taxi, TODOS nos hemos gozado un reggaetón alguna vez. Es solo que los colombianos somos unos morrongos que nos encanta mirar por encima del hombro a cualquier cosa que no encaje con nuestro imaginario de “cool”. Esta es la razón por la que, cuando nos preguntan, todo es Rolling Stones, Chopin y Monsieur Periné; pero apenas nos sirven el tercer guaro empezamos a pedir puro Reykon, Vicente y Diomedes. Es por eso que los demás géneros están llenos de adeptos que se creen de una mejor familia musical mientras que el reggaetón, al ser un género abiertamente mañé, no da pie para que existan esos fanáticos pretensiosos insoportables (okay, serán insoportables por otras razones, pero jamás pretensiosos).

F00A150C2Vean, en última instancia, interpretemos el reggaetón como un mal necesario. ¿Necesario por qué? Porque de vez en cuando, todos tenemos que ventilar ese ñero interno. No vaya a ser que después se nos acumule y terminemos sacando niños de un estadio solo por no llevar la camiseta del equipo.

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