Celo, maldito celo.

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Si viven debajo de una piedra y no se dieron cuenta de cual era todo el alboroto en redes sociales este 14 de febrero, les informo que este pasado viernes se “celebró” el día de San Valentín, “holiday” gringo que fue creado para incrementar las abismales ventas del segundo mes del año y para darle a tu novia otra forma de sacarte en cara que eres un cabrón insensible que nunca se acuerda de nada.
No, no pienso despotricar del día de San Valentín, ni les voy a salir con la mamertada de que es un día festivo “inventado” que únicamente los picados a gringos en este país celebran porque yo me emborracho en el Día de San Patricio y también en el Cinco de Mayo y no me creo ni irlandés ni mexicano; además, la navidad también se la inventaron pero no veo a nadie putifúrico por que se celebre por estas latitudes. Mi único problema con celebrar el día de San Valentín en Colombia es que también nos empacan el “día del amor y la amistad”, y no es justo que a nosotros nos toque doble gasto. No, no vengo a hablar de San Valentín, pero aprovechando la fecha sí voy a tratar un tema que le compete a tooodos los enamorados por igual: los celos.

¿Qué son los celos? Son unos hijueputas duendes invisibles que se acercan a tu oído en algunos momentos claves y por medio de susurros sugestivos te hacen realizar unas barbaridades tan inmaduras que podrías jurar que en la vida pensaste ser capaz de hacerlas. Son ellos los que te dicen cosas como “uy, como que tu novia está pasando mucho tiempo con ese man, ¿no?”, “¿ya viste como ese hijueputa mira a tu traga? Seguro se la comió” y “él fijo no ha superado a la ex”. De esta forma, antes de que puedas contrarrestar el hechizo de estos enanos malparidos, estás haciendo comentarios ácidos, mirando rayado y aleteándotele a alguien que probablemente ni lo merece. Básicamente se te corre el champú por un tiempo.

Pero, ¿cómo ignorarlo? Si los celos hasta vienen acompañados de síntomas fisiológicos como náusea, alta tensión arterial, empute masivo y una punzada en la parte superior del estómago que es como si te estuviesen enterrando el cuchillo de Sub-Zero. Los celos también producen alucinaciones como que vos llegues a JURAR que viste a esa hembra darle un beso esquinado a ese man, o detectar un supuesto coqueteo en el “tonito” con el que alguien dijo alguna tetada sin importancia.

No, los celos, como cualquier otro desastre natural, no se pueden ignorar, ni prevenir. Pero sí podemos estar preparados para ellos y tener alguna especie de “plan de contingencia” para el momento en el que los sintamos (porque LOS VAMOS A SENTIR…estoy hablando con vos, que te crees que no sos celoso. ¡Pues lo sos maldito hipócrita, lo sos!). Una cosa que parece funcionar es sencillamente respirar, contar hasta diez y tratar de racionalizar la situación. Por ejemplo: “Realmente, ¿cuáles son las probabilidades de que se haya rumbeado a ese man cuando yo estaba en el baño? Hay mucha gente conocida aquí y además llevamos cinco años de novios…debe ser mi imaginación.” Otra cosa que se puede hacer si estás celando a tu novio/novia es recordar que aunque estés actuando como el demonio de Tazmania con pacho en este momento, aquella persona está con vos por alguna razón, y probablemente no echaría todo a perder por irse con un mesero que le atinó a cual era su postre favorito.

Ahora, con esto no quiero decir que los celos SIEMPRE carecen de fundamento. ¡No hay que ser celoso pero tampoco hay que ser guevón! Así que si tu novia te salió de la nada con un “amiguito” con el cual se va a hacer un “retiro espiritual” a una finca en “plan sano”, dejame ser el primero en decirte que a tu amada le están dando más duro que a rata arrinconada en restaurante chino y que tenes toda la razón en celarla. Pero ojo, tu pareja tiene que darte razones para demostrarle celos, si se te pierden, reciben llamadas extrañas a deshoras o te dan respuestas extrañas a preguntas puntuales sobre ciertas personas ya tenes “piso legal” para joder, antes no. Por ejemplo, cuando la medio celaba con algún pirobo una ex novia mía me respondía “ayy es que YO no le gusto a ÉL”… ¿o sea que EL sí te gusta a VOS o qué, pendeja? Mala señal aquella.

Así que este año, cuando se vean agobiados por los malditos celos, recuerden una cosa: los celos son el ejercicio más estúpidamente inútil que puede haber porque siempre provienen de un lugar irracional, alguna inseguridad o peor, del pensamiento errado que esa otra persona te pertenece. Una vez aceptas que tu pareja es un individuo que puede hacer lo que le de la gana, cuando le de la gana, con el que se le de la gana y no hay nada que podas hacer al respecto, no tenes otra opción que calmarte y disfrutar de una relación estable. O, por lo menos eso me dicen, yo aún no he llegado a ese lugar.

@kikosoto

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