¿Por qué los hombres vemos porno?

Pug-caught-watching-pug-porn

La pregunta es simple y sin embargo llevaba más o menos 3 minutos tratando de dar una respuesta adecuada. “¿Por qué, teniendo una novia u esposa de carne y hueso en la casa, siguen con la necesidad de ver porno?”

Angélica no podía ser la única con esa inquietud, así que para todas aquellas que se hayan hecho la misma interrogante, trataré de explicar el por qué los hombres, aun cuando estemos satisfechos sexualmente, vemos porno.

Comencemos por que solo hay dos tipos de manes en la tierra: los que admiten que ven porno y mentirosos de mierda. Así que si tu novio te hizo cara de “fo” cuando le preguntaste si veía porno, mejor échale una revisada a su historial, porque como las viejas que se hacen las santas terminan siendo las peores, asimismo el tipo que dice que no ve porno es (por lo general) el MÁS aberrado.

La necesidad de masturbarse ha acompañado al ser humano desde que el primer cromañón dibujó dos palitroques tirando en alguna cueva en lo que sería el precursor prehistórico de la revista Playboy (disculparán la aliteración de la “p”).

Es una forma de liberar estrés y de satisfacer una de nuestras necesidad más primigenias, tan intrínsecamente ligada a nosotros como respirar o comer. Por lo cual la respuesta “fácil” a la pregunta de por qué los hombres vemos porno sería porque, en esta sociedad de la inmediatez que nos ha privado de nuestra creatividad e imaginación, nos facilita mucho el pajearnos.

Solía ser que había que tener alguna especie de amigo con padres depravados que tuviesen revistas “eróticas”, trasnochar para ver “clásicos” como “Emmanuel” en canales de mierda como Film Zone, o en su defecto de poner el canal “semi bloqueado” en donde por milésimas de segundo aparecía gente follando pero nunca estabas seguro si eso era una teta o un codo o qué diablos para poder ver “porno”. Hoy en día basta con poner algunas palabras claves en tu navegador y en segundos tienes a tu disposición el equivalente a la biblioteca de Alejandría del cine rojo. Así de fácil.

Pero la accesibilidad como única razón por la cual vemos porno sería solo acariciar la superficie (¿entienden? Acariciar la superficie..) y sé que muchas no estarán satisfechas con este raciocinio tan básico; así que para ilustrar el punto un poco más haré el ejercicio a la inversa y enunciaré algunas razones por las cuales NO vemos porno.

Por ejemplo, nadie NUNCA lo ve por la trama. TODOS sabemos cómo va a hacer esa vieja para pagarse la pizza, el arreglo de su carro, la nota de su examen, su tubería averiada, la limpiada de la piscina o la carrera del taxi (lo que incidentalmente demuestra que si queres comerte a las hembras más ricas y arrechas del planeta, no necesitas tener un empleo glamuroso ni bien pago).

porn-pizza-guy

(“Oh no, olvidé que había ordenado una pizza antes de meterme en la bañera con maquillaje y aretes. ¿Cómo haré para pagarla si mi marido se fue de viaje?”)

Asimismo, tampoco lo vemos para “aprender” posiciones nuevas o cosas así. Puede que a los 12 años ese haya sido el caso pero créannos que después de una semana de ver porno ya vimos todas las posiciones realizables (y no realizables) para nosotros, y ya hemos explorado el límite de las cosas que nos arrechan.

Y hablando de estos límites, no crean que los conocen porque alguna vez vimos porno junto con ustedes, oh no, no, no….con ustedes no vamos a ver el porno que nos gusta ver sino que les vamos a poner un porno “pre aprobado” que no nos hace quedar como los enfermos que en realidad somos.

Por último, el que lo veamos no significa que estemos insatisfechos en nuestra relación ni que no las queramos. Eso sería como decir que el pasar por una vitrina y mirar unos tacones nuevos ipso facto significa que van a botar los que traen puestos.

Ahora, una salvedad: ¿Qué veamos porno traduce a que deseemos otras mujeres? Supongo que sí. Siempre vamos a querer por lo menos VER otras mujeres en bola. Está en nuestro ADN y en el de ustedes también así que no se hagan las morrongas. Pero ojo, el que queramos ver cómo a una vieja le dan como a rata coja en restaurante chino no quiere decir que queramos serles infieles. El impulso está presente pero como animales desarrollados que somos, sabemos controlarlo… por lo menos en la mayoría de los casos y dependiendo del número de tragos que hayamos consumido.

¿Por qué vemos porno, entonces? Pues cada quien tendrá su razón pero creo que una respuesta que encajaría para muchos sería para escapar a una realidad alterna. Porque ¿qué es el porno si no un mundo bizarro en donde las bibliotecarias están re buenas y al parecer nadie tiene miedo de una enfermedad venera? Las mujeres son actrices, las situaciones son libreteadas y lo que vemos ni siquiera es sexo real. ¿O cuando fue la última vez que tiraron alrededor de cinco personas que trataban de hacer que la luz de los reflectores no rebotara en su paliducho culo?

129514

(No coman cuento, ni aún siendo “jean day” dejarían ir vestida así a esta peladita).

El porno nos provee fantasías que en realidad no queremos cumplir, porque por dentro sabemos que toda fantasía es mejor en nuestras mentes que en vida real.

Por ejemplo, un trio en una porno es como la apertura de las olimpiadas: pulcro, divertido y supremamente bien coreografiado. Mientras que un trio de verdad es como andar por la avenida bogotana: un feo despelote lleno de gente emputada porque accidentalmente se metieron en un hueco que no debían.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Natalia dice:

    Ayyyy siiii gracias por volver a escribir tus articulos me alegran la vida

  2. Andrea dice:

    Muy buen artículo felicidades

Deja un comentario