Juventud, ¿divino tesoro?

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grampa05

Voy a sonar como un viejo cacreco pero admito que me encuentro en una etapa en donde no me soporto a la “juventud” de hoy en día. A mis 28 años estoy llegando a un momento en el que las diferencias entre los mocosos y yo (entiéndase “mocoso” a cualquier persona menor de 23 años de edad) se han vuelto realmente palpables. No me gustan sus comportamientos, odio su música y no entiendo sus propuestas filosóficas (en serio, deja de decir que tenes “swag” que pareces un puto imbécil).

Si tuviera que adivinar, diría que estos culicagados de hoy están siendo malcriados por tanta tecnología. El internet de alta velocidad los ha llevado al punto en el que su rango de atención es más corto que un video de Vine, mientras que sus smartphones, iPads y demás los mantienen entretenidos las 24 horas del día, desensibilizándolos ante los momentos de doloroso tedio que solía tener la vida. Hoy en día si tienen que mamarse un paseo largo en carro, no hay rollo porque tienen sus aparatos y televisores en el respaldo del asiento; pero a uno sí le tocaba recibir puños del primo cuando pillaba un Volkswagen porque ese era el Angry Birds de aquel entonces.

El problema con que los pelados de hoy no hayan experimentado un minuto de aburrimiento o soledad es que cuando les llega, no saben cómo manejarlo y por eso terminan peleando, pichando sin protección y haciendo estupideces.
“Pero Kiko, todas las generaciones hacen bobadas. ¿Cómo podes asegurar que la juventud de hoy es más pendeja que otras?” Naturalmente, este punto es bastante debatible, o por lo menos lo era antes de que esos idiotas empezaran a hacer esto:

“¿Alcohol por los ojos? ¡De una! ¿Qué es lo peor que podría suceder?” A lo bien, ¿que tan impaciente sos que no podes esperar media hora mientras te embrutece el tequila? Por lo menos mi generación tiene la decencia de beber alarmantes cantidades de alcohol POR LA BOCA. Pero bueno, que se puede esperar de personas cuyo mantra es YOLO (“You only live once”/”Solo se vive una vez”), lo cual es aparentemente una licencia para actuar como un tarado.

No soy ingenuo. Sé lo que me está pasando: estoy envejeciendo (o madurando si quieren ser amables). Lo sospeché cuando empecé a preferir bares relajados, levantarme sin guayabo y dormir como una morsa el viernes en la noche antes que ir a discotecas populares, atragantarme con guaro y no ser persona por los próximos dos días; pero verdaderamente lo supe en el momento en el que no solo ya no sabía lo que era “cool”, sino cuando el entender lo “cool” dejó de importarme y preferí mil veces quedarme con mis Smashing Pumpkins que explorar alguna banda nueva de mierda con nombre aún más enredado.

Creo que lo que estoy tratando de decirle a aquella juventud a la que me refiero (y que sin duda creerá que soy el pato más grande del mundo por ponerme a sermonearlos sin haber cumplido los treinta) lo dijo perfectamente el Abuelo Simpson en la siguiente escena. Espero que los mocosos que la vean no se asusten demasiado.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Carlos M. dice:

    Muy bueno,
    Forever, Forever, Forever…..

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